Los juegos del hambre
[00:00.14] No queda casi nada del Distrito 12. Hace un mes, las bombas del Capitolio arrasaron las casas de los humildes mineros del carbón de la Veta, las tiendas de la ciudad e incluso el Edificio de Justicia.
[00:15.89] La única zona que se libró de la incineración fue la Aldea de los Vencedores, aunque no sé bien por qué.
[00:22.38] Quizá para que los visitantes del Capitolio que tuvieran que pasar por aquí sin más remedio contaran con un sitio agradable en el que alojarse: algún que otro periodista;
[00:32.89] un comité que evaluara las condiciones de las minas; una patrulla de agentes de la paz encargada de atrapar a los refugiados que volvieran a casa...
[00:42.64] Pero yo soy la única que ha vuelto, y sólo para una breve visita.
[00:48.39] Las autoridades del Distrito 13 estaban en contra de que lo hiciera, lo veían como una empresa costosa y sin sentido,
[00:56.13] teniendo en cuenta que en estos momentos hay unos doce aerodeslizadores sobre mí, protegiéndome, y ninguna información valiosa que obtener.
[01:05.88] Sin embargo, tenía que verlo, tanto que lo convertí en una condición indispensable para aceptar colaborar con ellos.
