Harry Potter y la Piedra Filosofal
[00:00.17] Dumbledore se volvió y se marchó calle abajo.
[00:04.41] Se detuvo en la esquina y levantó el apagador de plata.
[00:08.17] Lo hizo funcionar una vez y todas las luces de la calle se encendieron, de manera que Privet Drive se iluminó con un resplandor anaranjado, y pudo ver a un gato atigrado que se escabullía por una esquina, en el otro lado de la calle.
[00:22.91] También pudo ver el bulto de mantas de las escaleras de la casa número 4.
[00:27.91] Una brisa agitó los pulcros setos de Privet Drive.
[00:31.66] La calle permanecía silenciosa bajo un cielo de color tinta.
[00:35.91] Aquél era el último lugar donde uno esperaría que ocurrieran cosas asombrosas.
[00:41.66] Harry Potter se dio la vuelta entre las mantas, sin despertarse.
[00:45.91] Una mano pequeña se cerró sobre la carta y siguió durmiendo, sin saber que era famoso,
[00:51.91] sin saber que en unas pocas horas le haría despertar el grito de la señora Dursley, cuando abriera la puerta principal para sacar las botellas de leche.
[01:00.66] Ni que iba a pasar las próximas semanas pinchado y pellizcado por su primo Dudley..
[01:06.16] No podía saber tampoco que, en aquel mismo momento, las personas que se reunían en secreto por todo el país estaban levantando sus copas y diciendo, con voces quedas:
[01:17.66] «¡Por Harry Potter... el niño que vivió!».
